Algunas sesiones tienen una historia muy especial detrás.
Esta sesión fue el resultado de un viaje que había sido planeado con mucha ilusión desde hacía tiempo. Inicialmente, la idea era que toda la familia viajara junta para celebrar el cumpleaños número 11 de los mellizos. Sin embargo, por motivos personales, el papá no pudo acompañarlos en esta ocasión.
Muchas personas, en una situación así, habrían pensado en cancelar el viaje o posponer la sesión de fotos. Pero esta mamá tomó una decisión muy bonita: decidió continuar con el viaje y convertirlo en una experiencia especial para ella y sus hijos.
Incluso pensó por un momento en cancelar la sesión… pero luego sintió que esta era una oportunidad única para crear un recuerdo importante junto a sus hijos en una etapa de sus vidas que pasa muy rápido.
Durante la sesión realizamos fotos familiares, fotos de la mamá con cada uno de sus hijos y también retratos individuales de los mellizos.
Fue una sesión muy natural, llena de complicidad, cariño y momentos auténticos.
Hacía bastante frío ese día, pero los mellizos se portaron increíble y disfrutaron la experiencia con mucha alegría. Caminamos por lugares hermosos de París, riendo, conversando y creando recuerdos que quedarán para siempre.
Como fotógrafa, este tipo de sesiones me recuerdan por qué amo tanto mi trabajo: porque más allá de las imágenes, estamos creando memorias que acompañarán a las familias durante toda su vida.
Esta mamá estaba muy feliz de haber tomado la decisión de no cancelar la sesión. Ahora tiene fotografías que representan no solo un viaje, sino un momento especial de conexión con sus hijos.
A veces la vida no sale exactamente como la planeamos… pero aun así puede regalarnos momentos profundamente significativos.
Y poder guardar esos momentos es algo realmente valioso.
Carolina Montoya Photography
París


